El pensamiento estratégico es un proceso de planificación que aplica innovación, planificación estratégica y planificación operativa para desarrollar estrategias comerciales que tengan una mayor probabilidad de éxito. Por lo tanto, su papel en la dirección empresarial es fundamental.

Cada vez más empresas están aprendiendo que las experiencias del pasado no siempre son la mejor base para desarrollar estrategias en el futuro. Considerar cómo crear valor para los clientes es una cuestión que debe ser prioritaria para las empresas.

Y es que, aunque la planificación estratégica es importante, esta no implica pensar estratégicamente. Porque, mientras que la planificación estratégica da respuesta a cuestiones como el cómo y el cuándo del proceso de planificación, el pensamiento estratégico se centra en el qué y en el por qué de dicho proceso.

El pensamiento estratégico requiere innovación y creatividad. Y También incluye una fase de investigación. De hecho, es un proceso que pretende examinar las acciones de los diversos roles y comprender las necesidades de los clientes, así como garantizar que todo esto esté vinculado a objetivos estratégicos claramente definidos.

“La planificación a largo plazo no se ocupa de las decisiones futuras sino del futuro con las decisiones actuales”.


-Peter Drucker

La importancia del pensamiento estratégico

El propósito del pensamiento estratégico es crear una estrategia que sea un marco coherente, unificador e integrador para la toma de decisiones, especialmente sobre la dirección empresarial y la utilización de los recursos. Para ello, utiliza datos internos y externos de los que dispone y realiza una síntesis cualitativa de opiniones y percepciones para definir el dominio competitivo que le permitirá tener una ventaja estratégica corporativa. De este modo, la estrategia es un resultado clave de un proceso estratégico de pensamiento relevante.

Por lo tanto, podemos afirmar que aplicar el pensamiento estratégico en la gestión empresarial ayuda a obtener una ventaja competitiva sostenida a largo plazo.

Líneas básicas de pensamiento en la dirección estratégica

Desde su aparición en la década de 1960, el pensamiento estratégico ha evolucionado mucho. La experiencia acumulada a lo largo de los años ha provocado que la dirección estratégica haya pasado de ser un curso integrador basado en el estudio de casos a ser una disciplina en vías de consolidación en el marco de los estudio de dirección de empresas.

La estrategia empresarial es consecuencia de un proceso racional y de un proceso emergente como respuesta a los problemas que surgen en la empresa. Estas son el resultado, principalmente, de la experiencia y de la estructura de poder.

Diferentes escuelas estudian la estrategia desde su propio punto de vista, teniendo en cuenta sus propios intereses. En este sentido, existen varias escuelas o líneas de pensamiento sobre dirección estratégica diferentes: la racional y la organizativa. Cada una de ellas aborda el problema estratégico de una manera diferente. Además, hay una tercera forma de abordar el pensamiento estratégico: el enfoque integrador.

Pensamiento estratégico racional


La línea de pensamiento estratégico racional es de base económica. Esta línea pretende desarrollar teorías normativas para determinar estrategias adecuadas.

Este enfoque trata de instruir a los directivos en la formulación de la estrategia de modo que esta proporcione más rentabilidad a la empresa a partir del estudio de las posibilidades del medio y las capacidades de la empresa.

Pensamiento estratégico organizativo


Por otra parte, la línea de pensamiento organizativo se centra en los procesos estratégicos. Este enfoque entiende cómo se toman las decisiones no estructuradas, no programadas, dentro de las empresas.

Esta línea de pensamiento se concentra en mostrar cómo y por qué surgen y se desarrollan las estrategias en la empresa.

Visión integradora


Una visión integradora de ambas líneas de pensamiento, la racional y la organizativa, ayuda a equilibrar la importancia de los aspectos económico-racionales y los organizativos a la hora de plantear el proceso de formación de las estrategias.

Siguiendo este enfoque, se entiende que la estrategia es consecuencia tanto de un proceso deliberado, intencional o racional como del resultado de la aparición de respuestas por parte de la empresa a los problemas con los que se enfrenta y que se basan en la experiencia.

“La estrategia sin tácticas es la ruta más lenta hacia la victoria. Las tácticas sin estrategia son el ruido antes de la derrota”.


-Sun-Tzu
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El arte de la guerra, de Sun-Tzu

Bibliografía

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